Es la regla más importante que existe en mi mundo,
no
importan las consecuencias nunca debes romperla.
Si, llorar fue lo que desencadeno todos los problemas, bueno
claro solo después del hecho de haber nacido, pero eso no es importante en este
momento. Analizando los pocos recuerdos que tengo de mi niñez me di cuenta que
siempre que comenzaba una pelea entre mis padres era porque yo estaba llorando
por cualquier motivo estúpido: que si se me va a caer un diente, que si me tropecé
con una roca, que si le regalaron mis juguetes favoritos a mi prima sin mi
consentimiento solo porque ella lo pidió y es menor que yo por lo que debo
entender, en fin cosas tontas que yo no comprendía cuando era niña porque soy una egoísta que solo se preocupa de sí misma.
A fin de cuantas ya no podía seguir con esta situación por
lo que busqué una solución y después de mucho pensar y observar a la demás gente
a mi alrededor me di cuenta: una sonrisa y reír, a todo mundo y a todas horas. Eso
fue la solución perfecta, ya no había más peleas y todo el mundo estaba
contento conmigo por ser una niña tan buena.
Sin embargo, todo tiene fecha de caducidad, conforme fui
creciendo era más difícil mantener la sonrisa y a la vez mantener los gritos
atrapados en mi mente, la gente se dio cuenta de esto y comenzó a llamarme hipócrita,
lo que es totalmente verdad, pero no les da el derecho de decírmelo. Yo estaba muy cansada por lo que decidí dejar
de ocultar todo, fue un grave error, lloré y mis padres se separaron.
Mi madre no es mala pero inconscientemente me culpa de lo
que sucedió, ella ya no confía en mí, y cuando me regaña le molesta demasiado
que yo sonría porque dice que me estoy burlando, pero al parecer ella ya no
recuerda que tengo prohibido llorar y esta vez no romperé mi promesa aun si eso
me hace daño ya que quiero agradecerle por haberme cuidado a pesar de no ser la
mejor hija.
